domingo, 31 de octubre de 2010

La Fuerza Curadora de la Respiración

Sin aliento no hay vida. Podemos vivir un buen tiempo sin alimento, pero solo algunos minutos sin aire. Todos sabemos de eso. Sin embargo, pocos saben que respirar puede significar mucho más que dejar que el cuerpo tenga el aire que necesita. Pocos saben que la respiración representa un importante eslabón entre el cuerpo y el espíritu y que ejerce una profunda influencia sobre el elemento psicosomático. Por esta razón, la práctica sistemática de la respiración, puede llevar a un sensible bienestar. Por ejemplo, la actividad cardiaca, la frecuencia del pulso, la digestión y también las emociones reprimidas, pueden ser influenciadas, profundamente modificadas y hasta eliminadas por la respiración. La concentración, la memoria y el discernimiento sacan provecho de la respiración orientada, de la misma manera ocurre con la liberación de la emoción negativa.

Los chinos son de la opinión que la respiración calmada prolonga hasta la vida. Sus filósofos afirman que cuando el hombre nace, le es proporcionado un cierto número de respiración. Si respira rápida y agudamente, su energía vital luego llegará a su fin, en el caso de la tortuga centenaria, su respiración es acentuadamente lenta. Monjes del Tibet, se sientan totalmente desnudos en la nieve, teniendo que secar cierta cantidad de sábanas mojadas con el calor de su propio cuerpo, conseguido con ejercicios respiratorios, antes de ser admitidos en determinados rituales de la vida monástica.

La respiración correcta promueve no sólo la agilidad del cuerpo, la vigilancia del espíritu y el equilibrio de la psiquis, sino también una capacidad mayor del hemisferio derecho del cerebro.
Respirar correctamente nos proporciona no sólo oxígeno sino también la energía vital de la vida, que fortalece la membrana celular y refuerza él sistema inmunológico.

Un lugar tranquilo, bien ventilado o un lugar en el seno de la naturaleza son condiciones ventajosas para un mejor resultado.

"Quien aprende a respirar, aprende a vivir".
Ejercicios

Respiración purificadora.
Para purificación de los pulmones y de la sangre.

Posición: acostado.
En esta posición, recoger las rodillas en dirección del pecho y abrazarlos. Al inspirar, soltar las rodillas y al expirar comprimirlos con fuerza al encuentro con el cuerpo, como si estuviera exprimiendo una esponja.

Repetir el ejercicio varias veces.

Efecto: estimula la actividad linfática, lo que elimina las toxinas. Reanima y profundiza la inspiración, lo que es positivo en caso de asma, la manía de adelgazar, la bronquitis crónica además de mejorar el desempeño de la columna.


Respiración tipo esfinge.

Posición: sentado.
Las piernas estiradas, doblando la rodilla, pasamos la pierna derecha por encima de la pierna izquierda. El pie queda paralelo al muslo izquierdo, girar hasta donde sea posible la columna vertebral y la cabeza hacia atrás. El brazo derecho envuelve la rodilla derecha o para un mejor efecto pasa por detrás y toca la rodilla izquierda. Permanecemos un tiempo en esa posición, se respira vigorosamente por el abdomen. Hay que darse tiempo.

La intensa presión en el bajo vientre activa el trabajo de las glándulas linfáticas, desintoxicando el organismo. La columna permanece recta. Enseguida se hace el mismo ejercicio en sentido contrario. El cambio de postura debe ser en cámara lenta.

Efecto: desintoxicante, debido al estímulo de la actividad linfática, vivificadora y fortalecedora del sistema nervioso, digestión, auto confianza, desvíos lateral y hacia delante de la columna vertebral.

Imaginar: todo mi sistema nervioso está plena de energía vital.

Respiración bostezo.

Posición: sentado.
Con la boca muy abierta y la ayuda de la vocal A provocamos un autentico bostezo, durante el cual nos estiramos como un gato que despierta de un sueño. Como bostezar es contagioso, será más fácil hacer la respiración del bostezo en grupo. Expirar por la boca bien abierta. Realizar este ejercicio cinco veces.

Efecto: profundiza la respiración, relajamiento de tensiones y miedos, ampliación de los bronquios.

Imaginamos: "despierto y sano".
Respiración HA.

Posición : acostado o de pie.

De cúbito dorsal, estiramos los brazos por encima de la cabeza, al mismo tiempo que inspiramos profundamente, llenando todos los espacios pulmonares hasta el último rincón, sin exagerar. En seguida nos liberamos con un HA sin ruido, por la boca, expulsando vigorosamente todo el aire, nos valemos de esto para algunas retracciones del diafragma. Al mismo tiempo que expiramos, recogemos las rodillas y las abrazamos con los brazos. Hacemos una pequeña pausa y respiramos por el abdomen, llevando el aliento hacia abajo, hasta las vértebras combares, las que presionamos contra el suelo. Esta es al mismo tiempo una postura maravillosa de relajamiento. Estiramos las piernas y repetimos el ejercicio. Realizar el ejercicio tres veces.

Efecto: ventilación y purificación de los lóbulos pulmonares, fortalecimiento de la actividad cardiaca, Asma, bronquios, stress, faringitis, tensiones.

Imaginamos: "fresco y sano".

El mismo ejercicio en pie.
Con una profunda inspiración, estiramos los brazos por encima de la cabeza. Al expirar HA, sin ruido, nos inclinamos hacia el suelo, sin doblar las rodillas. Dentro de lo posible, las palmas de las manos o la punta de los dedos tocan el suelo. Después, inspirando, nos erguimos volvemos a presionar el diafragma. Levantamos los brazos para encima de la cabeza y repetimos.

Realizar el ejercicio tres veces.

Efecto: nos purifica de substancias tóxicas, inclusive las del medio ambiente.



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